La fusión de Novell y Attacchmate, un intríngulis legal y comercial PDF Imprimir Correo electrónico
Lunes 29 de Noviembre de 2010 11:47

Attachmate es una empresa que comenzó su andadura vendiendo emuladores de terminales IBM 3270 para PC. Como la virtualización es una continuación bastante natural de la emulación de terminales, es razonable que se interese por Novell para aprovechar su línea de negocio basada en Xen. Hasta ahí todo bien. El problema es la otra parte del acuerdo, donde se le vende a un consorcio integrado por Microsoft un importante paquete de activos intelectuales del dueño de SUSE Linux.

 

Entre lo intrincado del lenguaje legal del formulario 8-K donde las partes describen la fusión para la SEC, y la escasa información brindada al respecto hasta el momento, no es fácil decidir qué significa la fusión entre Novell y Attachmate y qué implica, si implica algo, para el futuro de Linux. Por suerte siempre hay alguien que sabe interpretar documentos deliberadamente oscuros, como el abogado especialista en fusiones y adquisiciones Andrew Updegrove.

En su blog ConsortiumInfo.org , este experto escribió una larguísima entrada, donde explica por ejemplo que la operación sería una “fusión triangular reversa”. Esto significa que la compañía adquirida continúa con su existencia corporativa, dado que en una fusión las partes son libres de designar cuál de ellas será la “sobreviviente”. Por lo tanto, en este caso Attachmate se convertirá en una cáscara vacía antes del cierre de la transacción, pero estará en posesión de todas las acciones. Luego del cierre, se fusionará con Novell, y no al revés.

¿Por qué se eligió esta estructura transaccional? Según Updegrove, usualmente esto se hace para cumplir dos objetivos: 1) que los activos del comprador queden aislados de cualquier contingencia desconocida que pudiera tener la empresa adquirida, ya que ésta queda como subsidiara completamente poseída, y no subsumida dentro de la matriz; 2) disminuye el enorme dolor de cabeza de tener que pedir permiso a cientos de terceros que tengan contratos con Novell para que los transfieran al adquirente. Es posible que algunos contratos aún requieran dichos permisos, pero no serán la mayoría.

La “fusión triangular reversa”, por lo tanto, asegura que todos los contratos, licencias, deudas, derechos u obligaciones legales existentes de Novell continúan como eran antes de que la transacción tuviera lugar. Lo opuesto ocurre en una venta de activos, en cuyo caso el adquirente puede negociar deslindarse de ciertas contingencias y obligaciones, que serán satisfechas por el vendedor.

En síntesis, los canales o clientes de Novell no deberían, en principio, sentir preocupación alguna. Desde su punto de vista esto es sólo un cambio de accionistas. Si en el futuro hubiese un cambio de política, supuestamente no sería ni más ni menos probable que si Attachmate nunca hubiera tenido nada que ver con Novell.

Pero la fusión es sólo una parte de un dúo de acuerdos. El otro, técnicamente independiente, es el “Patent Purchase Agreement” (acuerdo de compra de patentes) referido a la venta de activos intelectuales de Novell a CPTN Holdings LLC, por un valor de 450 millones de dólares. De este organismo, el formulario 8-K sólo dice que es una compañía y consorcio tecnológico con sede en Delaware, y organizado por Microsoft Corporation. Según las leyes de ese estado norteamericano, alcanza un certificado de una página para constituir una sociedad y no hay obligación de consignar los nombres ni otros datos de quienes la componen. Sí figuran en un documento llamado “Operating Agreement”, que no hay necesidad de exhibir para hacer operaciones comerciales.

Lo que primero se pregunta el abogado es por qué Microsoft no actuó solo. Y la respuesta es que, posiblemente, si lo hubiese hecho se enfrentaría a un escrutinio por parte de las autoridades anti trust. Otra posibilidad es que la compra de patentes sea parte de un plan de negocios mayor, aún no revelado.

Otro aspecto misterioso del comunicado de Novell y Attachmate es que no dice de qué patentes hablan, ni con qué propósito fueron adquiridas por los misteriosos integrantes del CPTN. Esto, sin embargo, se sabrá a más tardar a principios del 2011, porque Novell tendrá que presentar ante las oficinas de patentes de Estados Unidos y de otros países documentos que las identifiquen, para poderlas transferir. Sin embargo, observa Updegrove, la mera publicación de cuáles son no revelará para qué las quería el consorcio adquirente. El lenguaje de las patentes es usualmente oscuro y, hasta que su poseedor entabla una demanda contra un supuesto infractor, puede no resultar obvio en qué situaciones podrían ser usadas.

De hecho, los dueños de patentes acostumbran evitar declarar de qué modo específico podrían ser infrigidas y en qué particular producto o servicio. La razón es que, una vez que lo hicieran, el demandado podría alegar que la patente no aplica a sus productos o servicios. Incluso podría pedir que la declaren inválida.

Precisamente, ésta fue la política seguida por Microsoft hasta el momento cada vez que quiso alegar que vendors y usuarios de Linux infrigían sus patentes. Los reclamos específicos sólo los dijo bajo acuerdos de confidencialidad. Presumiblemente, lo mismo ocurriría con respecto a cualquier patente que adquiera de Novell vía el consorcio CPTN. No obstante, opina el abogado, probablemente Microsoft ya tiene patentes que podría alegar Linux infringe. Después de todo, es muy raro que un desarrollo no trivial de software logre la seguridad de no infrigir ninguna patente (ver ¡La verdadera amenaza contra el software libre no es Oracle, son las patentes!). Con lo cual, la actual movida no tendría por qué cambiar sustancialmente el panorama. A lo sumo, dice, implicaría que Microsoft podría pedir regalías mayores en una situación dada.

Por otra parte, algo que preocupaba a la comunidad de usuarios de Linux es que, entre el paquete de patentes adquiridas, hubiera activos referidos a UNIX. Sin embargo, Novell comunicó que no es así y que seguiría conservando los copyrights relativos a este sistema operativo. ¿Tiene este anuncio alguna implicación para Linux? La respuesta, estima Updegrove, es que no. Porque los copyrights protegen el código, no las “invenciones” subyacentes que podrían estar en Linux y haber sido eventualmente patentadas por alguien. Hay que recordar que, a pesar de hacer un máximo esfuerzo, SCO nunca logró probar que Linux incluía ningún código de UNIX. Por lo tanto, la posesión del copyright de UNIX no daba ningún derecho contra desarrolladores, vendors de distribuciones o usuarios de Linux.

La propiedad del copyright de UNIX, a diferencia de las patentes relacionadas con UNIX que podrían ser o no infrigidas por Linux, no debería afectar a nadie más que a los vendors y usuarios de UNIX. Dicho de otro modo, el hecho de que CPTN se interese en comprar patentes, pero no el copyright de UNIX, no dice nada acerca de que ese consorcio desee o no desee tomar una acción legal contra usuarios o vendors de Linux.

Laura Siri

 

Fuente: ITSitio

 

 

 

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